
Cada año se presentan cerca de 10 millones de nuevos casos en el mundo, según la OMS. Uno de los principales retos es reconocer que la demencia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento.
Bogotá D. C., 21 de septiembre de 2026. La demencia representa uno de los principales desafíos de salud pública asociados al envejecimiento de la población. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se presentan cerca de 10 millones de nuevos casos. La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia y representa entre el 60 % y el 70 % de los casos.
De acuerdo con Alzheimer’s Disease International (ADI), aproximadamente, cada tres segundos una persona desarrolla demencia en el mundo. El impacto de esta condición también tiene una dimensión de género: dos de cada tres personas que viven con demencia son mujeres, y ellas representan además, aproximadamente dos tercios de quienes asumen el cuidado primario de personas con demencia, lo que evidencia la importancia de fortalecer no solo la atención de quienes presentan la condición, sino también el acompañamiento a sus familias y personas cuidadoras.
Estas cifras ponen en manifiesto la importancia de avanzar hacia respuestas integrales que no se concentren únicamente en el diagnóstico y la atención de la enfermedad, sino también en la promoción del bienestar, la autonomía, la participación social y el acompañamiento a sus familias.
Ante este panorama, la Secretaría Distrital de Salud viene fortaleciendo las capacidades del talento humano en salud para mejorar la detección, atención y acompañamiento de las personas con demencia. Durante 2026, se han desarrollado jornadas dirigidas a profesionales de la salud de las cuatro Subredes Integradas de Servicios de Salud, así como acciones de articulación para la identificación y tamizaje de posibles casos.
Uno de los principales retos es reconocer que la demencia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Los olvidos ocasionales pueden presentarse a lo largo de la vida, sin embargo, cuando los cambios de memoria, pensamiento o comportamiento empiezan a interferir con las actividades habituales es importante prestar atención y buscar orientación profesional.
¿Cuándo consultar?
Algunas señales que pueden indicar la necesidad de una valoración son:
● Olvidar información reciente de manera frecuente y repetir las mismas preguntas o historias.
● Tener dificultades para realizar tareas cotidianas que antes se hacían con facilidad.
● Presentar problemas para encontrar palabras, seguir una conversación o comprender información.
● Desorientarse en lugares conocidos o tener dificultades para reconocer rutas habituales.
● Presentar cambios marcados en el comportamiento, el estado de ánimo o la personalidad.
● Tener dificultades para organizar actividades, tomar decisiones o manejar situaciones que antes se resolvían con normalidad.
Una señal aislada no significa necesariamente que una persona tenga demencia. Sin embargo, cuando estos cambios son persistentes, progresivos o afectan la vida cotidiana, es importante consultar con un profesional de salud para determinar sus posibles causas y recibir la orientación adecuada .
“Es importante reconocer oportunamnete los cambios que afectan la memoria, el pensamiento o la capacidad para realizar actividades cotidianas. La detección temprana permite orientar la atención, brindar información a las familias y adoptar medidas que contribuyan al bienestar y la autonomía de las personas. También debemos evitar la estigmatización y las expresiones que reduzcan a una persona a su diagnóstico”, resaltó María Fernanda Tovar, subdirectora de Determinantes en Salud.
El cuidado también necesita apoyo
La atención de las demencias requiere involucrar a las personas, sus familias, redes de apoyo y equipos de salud. Por ello, el Distrito trabaja en el fortalecimiento de las capacidades del talento humano, la educación para reducir el estigma y el acompañamiento a las personas cuidadoras, incluyendo orientación sobre servicios, salud mental y prevención de la sobrecarga.
En este Día Mundial del Alzhéimer, la invitación es a no normalizar cambios que interfieren con la vida cotidiana, hablar sobre ellos y consultar a tiempo. Detectar oportunamente permite conocer qué está ocurriendo y buscar el acompañamiento adecuado para la persona y su familia.

