
La apuesta de ciudad busca proteger los avances alcanzados, identificar dónde persisten las mayores barreras y orientar las capacidades del Distrito hacia los territorios y poblaciones que más las necesitan.
Bogotá D.C., 2 de septiembre de 2026. La eliminación de seis enfermedades transmisibles entra en una nueva etapa para Bogotá. La ciudad y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) suscribieron la Declaración “Bogotá le apuesta a la aceleración de la eliminación de enfermedades transmisibles”, que fortalece la cooperación técnica para acelerar los resultados hacia 2030.
La firma, realizada en el Servicio Resolutivo (SER) Suba, reúne a la Alcaldía Mayor de Bogotá, la Secretaría Distrital de Salud y la OPS alrededor de una decisión: hacer de la eliminación un propósito de ciudad, que convoque no solo al sector salud, sino a las distintas entidades y a las comunidades.
“En Bogotá no debería ser aceptable que una enfermedad que podemos prevenir, diagnosticar o tratar siga afectando más a una persona por el lugar donde vive, por sus condiciones sociales o por las barreras que encuentra para acceder a una respuesta oportuna. Ahí hay un desafío de salud pública, pero también de justicia social que debe contar con una respuesta intersectorial. El propósito de este Plan es que los avances de la ciudad lleguen a todos y que identifiquemos dónde persisten las brechas que podemos y debemos corregir. El compromiso hacia 2030 es acelerar la eliminación de estas enfermedades sin dejar territorios ni poblaciones atrás”, afirmó Carlos Fernando Galán, Alcalde Mayor de Bogotá.
El Plan Distrital de Aceleración para la Eliminación de Enfermedades Transmisibles concentra esta apuesta en tuberculosis, lepra o enfermedad de Hansen, sífilis congénita, VIH por transmisión maternoinfantil, sarampión y rubéola y rabia humana transmitida por perros.
Aunque son enfermedades diferentes, comparten desafíos relacionados con el acceso, el diagnóstico oportuno, la continuidad de la atención, las condiciones sociales y las diferencias territoriales. Por eso, el Plan combina microfocalización territorial, vigilancia epidemiológica, diagnóstico temprano, atención integral, seguimiento, participación comunitaria y coordinación intersectorial, para orientar los esfuerzos hacia donde persisten las mayores brechas.
“Eliminar no significa que una enfermedad desaparezca de un día para otro. En salud pública significa alcanzar resultados específicos y verificables, que implica interrumpir determinadas formas de transmisión o, cuando la eliminación ya se ha alcanzado, evitar que esa transmisión se restablezca”, afirmó Gerson Bermont Galavis, Secretario Distrital de Salud.
El Plan reconoce que no todas las enfermedades están en el mismo punto del camino hacia la eliminación. Por eso, se plantean metas diferenciadas: en algunas, el reto es avanzar hacia su eliminación como problema de salud pública; en otras, interrumpir o eliminar la transmisión, especialmente la transmisión del VIH maternoinfantil; y, en aquellas donde ya se han alcanzado logros de eliminación, como sarampión y rubéola, proteger esos avances y evitar el restablecimiento de la transmisión. Esta mirada permite que las acciones respondan a la situación epidemiológica de cada enfermedad, sin perder de vista que todas hacen parte de una misma apuesta de ciudad.
Esta estrategia se articula con el Modelo MAS Bienestar y la Atención Primaria Social y permitirá fortalecer la detección temprana, el seguimiento de los casos, la vigilancia y las respuestas comunitarias e intersectoriales. La cooperación con la OPS aportará acompañamiento técnico, intercambio de experiencias y fortalecimiento de las capacidades institucionales y territoriales.
DE LA DECISIÓN A LA ACCIÓN
La apuesta también llegó al Centro Felicidad de Chapinero, en el marco de la Semana del Bienestar y en articulación con la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte. Allí, el Plan fue presentado a la ciudadanía mediante una experiencia que combinó fotografías, historias y un espacio de cuentería.
La jornada contó con la participación de Carlos Enrique Awad, Jorge Pacheco Cabrales, Cecilia del Socorro Saad Acosta, Rosalba Cortés y Emilio Quevedo, quienes compartieron, desde la medicina, la salud pública, la academia y la experiencia de las personas afectadas, historias relacionadas con los avances y desafíos de Bogotá frente a estas enfermedades.
La firma de la Declaración y este encuentro ciudadano hacen parte de una misma decisión: acelerar la eliminación, proteger los avances y actuar allí donde todavía persisten las brechas.
Porque eliminar una enfermedad también significa reducir las inequidades que permiten que se sigan enfermando unos más que a otros.

